
Mi mayor sorpresa, pues he de confesar que esto de los viajes me ha llenado de asombro con las maravillas y peculiaridades de los pueblos y las ciudades del camino, fue un edificio que en la cuidad de la Virgen del Amparo llaman "El árbol para vivir". Es una edificación sorprendente, que causa contradicción al que la ve, llena de pasmo, por su extraña belleza y su latigante fealdad, por casualidad meses después me quedé en el hotel que se ubica en sus proximidades.
Aquí dejo un par de fotos (que de nuevo tomé con la humilde cámara de mi celular)
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