domingo, junio 17

En el apartamento de Rodolfo después de 1.100 Km y faltando 300 más

Es viernes en la noche, ayer estuve 8 horas en el camino entre CCS y PLC, mi destino final, Puerto Ordaz-PLC-CCS.
Salí a las 3 de la tarde de Altamira y con un poco de suerte, y a pesar de la ventisca y el "palo de agua" que caía llegué al Guapo a las 5:15 pm, yo calculo que quedaban como 30 Km para llegar a boca de Uchire cuando de pronto la cola se para en seco. Pasan 10 min, 30 min, 1:45 hr. Los conductores (mi persona incluído) estaban desesperados, llenamos los dos canales y el seudo hombrillo que hay en esa zona, las camionetas y camiones amenazaban con embestir a los pequeños autos, nos enteramos que un árbol había encontrado su fin ladeado en el asfalto a causa de la fuerte ventolera que los sacudió. Para mí (por supuesto que es una exageración) había como 1000 carros frenéticos y angustiados, pasó defensa civil y a las 7:30 pm empezaron a arreglar el asunto. a las 8:30 pm la cola empezó a acomodarse, llamé a varias personas, algunos se compadecieron, otros simplemente me dijeron que según sus cálculos llegaría a PLC a las 10 pm (no vale, dije yo, al fin y al cabo yo había salido a las 3 de Altamira). Llegué a las 11:30 pm, pasó la noche, amaneció y me fuí a POZ.
Pude ver a algunas personas de la empresa, el sistema SAP se había caído así que no pude hacer nada, almorcé con mi hermana, me enteré que Roberto Valery seguía sufriendo de su último percance con la columna y que estaba en Ciudad Bolívar, le llamé... me alegró haberlo contactado.
Vi unos amigos a las 3 y a las 4 regresé a PLC. un viaje placentero, con lluvias claro está, pero con un atardecer que tardo horas y días en posarce sobre el horizonte. El Tigre, siempre el Tigre que lo retrasa a uno en su camino (aunque le estoy empezando a agarrar cariño a ese Oasis de Oriente) y llegué a PLC a las 8:30pm, Rodolfo me dijo que me fuera a cenar con él, que además quería presentarme a unos amigos suyos.

Mis opiniones sobre Rodolfo, siempre estarán sesgadas, pues el valor que le doy a su amistad me hace que sea así, a pesar de ello, he decidido poner fotos de la mesa que estaba en su casa, para que conste, que cuando digo que nos trató como una madre, sinceramente como una madre, no se crea que exagero, o que son expresiones idiomáticas, o que no puedo ser objetivo ni nada de eso.

No solo se tomó la molestia de recibirnos en su casa, sino se esforzó porque estuvieramos como en la propia, pero bien, verdaderamente bien atendidos (aunque he de admitir que ahora recibe una ayuda, que rezo por que se mantenga así, que es de una naturaleza que le hace mucho bien a él, dejo el comentario de ese modo)



Una velada extraordinaria, sus amigos, gente buena y aunque exista una cierta distancia en edad, experiencia, vida, cultura, trato, etc. Que hacen que uno pueda sentirse como un muchacho entre adultos (que de hecho en este caso se puede expresar literalmente) son gente de una calidad tal, que me hicieron sentir confortable y como si yo fuera parte de ellos también.
Luis Carvallo, su esposa Ivette Carvallo y los extraordinarios anfitriones


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