viernes, mayo 18

Lluvia, mucha mucha lluvia

después de estos primeros meses en mi nueva metrópoli, había vivido siempre con este hermoso sol (que también es el causante del calor) que le da un color y una vistosidad a la exuberancia de la naturaleza guayanesa asombrosa.

Desde anteayer ha estado el cielo encapotado (como en mi querida Caracas) y desde anoche lo que tenemos es (como decimos en vzla) un "palo de agua" el color de la ciudad se ha ido al gris, el ambiente depresivo, las calles y vias (que parecen no estar acostumbradas al agua sino al sol) desmejoran y todo lo demás. Me hace recordar tanto a Caracas... la diferencia es que allá uno está más acostumbrado al lúgubre paisaje y se hace más vivible. Incluso con su toque señorial en algunas zonas hasta disfrutable.

Espero irme acostumbrando a esta nueva faceta (nueva para mi al menos) de la ciudad guayana.

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