después de estos primeros meses en mi nueva metrópoli, había vivido siempre con este hermoso sol (que también es el causante del calor) que le da un color y una vistosidad a la exuberancia de la naturaleza guayanesa asombrosa.
Desde anteayer ha estado el cielo encapotado (como en mi querida Caracas) y desde anoche lo que tenemos es (como decimos en vzla) un "palo de agua" el color de la ciudad se ha ido al gris, el ambiente depresivo, las calles y vias (que parecen no estar acostumbradas al agua sino al sol) desmejoran y todo lo demás. Me hace recordar tanto a Caracas... la diferencia es que allá uno está más acostumbrado al lúgubre paisaje y se hace más vivible. Incluso con su toque señorial en algunas zonas hasta disfrutable.
Espero irme acostumbrando a esta nueva faceta (nueva para mi al menos) de la ciudad guayana.
viernes, mayo 18
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